LA DIFICIL SITUACIÓN LA ATRAVIESAN FUERZAS FEDERALES Y PROVINCIALES
El dirigente se refirió a la difícil realidad económica que atraviesan las fuerzas de seguridad y llamó a tratar el tema con responsabilidad institucional, sin utilizar el conflicto con fines electorales.
En medio del debate por la situación económica de las fuerzas de seguridad, Miguel Saredi expresó su preocupación por el deterioro salarial que afecta a los efectivos policiales y pidió evitar la utilización partidaria del conflicto.
A través de declaraciones públicas y manifestaciones en redes sociales, el dirigente sostuvo que la problemática salarial de la Policía “es real y debe ser atendida con responsabilidad”, al tiempo que advirtió que no corresponde transformar el reclamo en una herramienta de confrontación política.
“No se puede hacer política partidaria con la difícil situación económica que atraviesan las fuerzas de seguridad”, manifestó Saredi en sus intervenciones.
Una situación que impacta en la seguridad pública
Saredi remarcó que el contexto económico general también golpea a los integrantes de las fuerzas y a sus familias, y que el tratamiento del tema debe darse dentro del marco institucional correspondiente.
Según expresó, la discusión salarial no solo afecta a los trabajadores policiales, sino que también tiene impacto en el funcionamiento del sistema de seguridad pública, por lo que requiere “seriedad y prudencia”.
“Es un tema sensible que debe abordarse con responsabilidad, sin buscar rédito político”, señaló.
Llamado a la responsabilidad política
En sus mensajes, el dirigente hizo hincapié en la necesidad de separar la legítima discusión salarial de las disputas partidarias, especialmente en un contexto económico complejo.
La postura planteada apunta a reconocer el reclamo sin incentivar tensiones institucionales ni sociales, promoviendo en cambio un tratamiento técnico y político orientado a soluciones concretas.
De esta manera, Saredi se sumó al debate sobre la situación de las fuerzas de seguridad con un mensaje centrado en la institucionalidad y la no politización del conflicto.

