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Unidad en el PJ bonaerense: Kicillof asume la conducción partidaria tras un acuerdo entre sectores del peronismo

Después de semanas de negociaciones y tensiones internas, el gobernador bonaerense encabezará el Partido Justicialista provincial. El pacto incluye respaldo político a la gestión provincial y un posicionamiento común frente al escenario nacional.

El peronismo de la provincia de Buenos Aires logró cerrar un acuerdo de unidad que redefine su esquema de conducción y busca ordenar una interna que venía acumulando tensiones desde el año pasado. Como resultado de las negociaciones, el gobernador Axel Kicillof asumirá la presidencia del Partido Justicialista (PJ) bonaerense a partir del 15 de marzo, en un movimiento que pretende evitar una confrontación interna y reorganizar la estructura partidaria frente a los desafíos electorales y políticos que se avecinan.

El entendimiento fue alcanzado tras una serie de conversaciones indirectas entre el sector del gobernador y el espacio referenciado en el kirchnerismo, con la intervención de dirigentes e intendentes que funcionaron como intermediarios. La decisión de avanzar hacia una lista única respondió, según coinciden distintas fuentes políticas, a la necesidad de evitar una nueva disputa pública que profundizara la fragmentación del peronismo bonaerense.

El nuevo esquema de autoridades refleja un reparto de poder entre los distintos sectores internos. La vicegobernadora Verónica Magario ocupará la vicepresidencia primera, mientras que el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, asumirá la vicepresidencia segunda. En tanto, el diputado provincial Mariano Cascallares será secretario general y el intendente Leonardo Nardini quedará a cargo de la Junta Electoral partidaria, un organismo clave para la definición de candidaturas.

Dentro del acuerdo también se definió que Máximo Kirchner presida el Congreso del PJ bonaerense, órgano central para la definición política del partido. El diseño busca equilibrar la conducción entre los distintos sectores y garantizar un funcionamiento coordinado en la etapa que se abre.

El documento consensuado por la dirigencia peronista incluyó dos ejes centrales: un respaldo explícito a la gestión provincial y una postura crítica frente a la situación política nacional. En ese marco, el espacio sostuvo que la administración bonaerense funciona como un punto de contención social frente a las políticas económicas impulsadas por el Gobierno nacional, al tiempo que llamó a fortalecer la unidad partidaria para construir una alternativa política.

El acuerdo representa, además, un intento de cerrar un ciclo de disputas internas que había quedado expuesto tras desacuerdos estratégicos previos, como la discusión sobre el liderazgo partidario y las definiciones electorales recientes. Si bien el entendimiento permitió bajar la tensión, dentro del peronismo reconocen que persisten diferencias políticas y personales que deberán administrarse en la nueva etapa.

Con la conducción definida, el desafío inmediato será trasladar la unidad alcanzada en la cúpula partidaria a los distritos, donde aún resta resolver el armado de listas locales y la distribución de espacios de poder. El objetivo compartido es que el PJ bonaerense recupere capacidad de coordinación política y se consolide como eje del armado opositor en el escenario nacional.

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