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Nuevo aumento en la carne vacuna: subas de hasta 10% presionan los precios y cambian hábitos de consumo

El ajuste impacta desde esta semana en carnicerías y supermercados, en un contexto de costos crecientes, menor poder adquisitivo y cambios en las elecciones de compra de los consumidores.

El inicio de la semana trae nuevos incrementos en el precio de la carne vacuna, con ajustes que rondan el 10% y que vuelven a tensionar el bolsillo de los consumidores. En distintos puntos del país, el valor promedio del kilo ya se ubica cerca de los $14.000, aunque algunos cortes superan ampliamente ese nivel, consolidando una tendencia alcista que se viene registrando desde comienzos del año.

El aumento se suma a otros movimientos recientes en el rubro alimentos, como el fuerte incremento registrado en el pollo durante enero, y se produce en un escenario donde los comerciantes señalan dificultades crecientes para sostener los valores frente al encarecimiento de la hacienda, los costos operativos y la caída de las ventas.

Desde el mostrador, carniceros y pequeños comerciantes describen un cambio notorio en el comportamiento de los clientes. La búsqueda de precios más bajos se volvió una práctica habitual y muchos compradores recorren distintos locales antes de decidir qué llevar. Según relatan referentes del sector, la necesidad de ofrecer promociones constantes y extender las jornadas laborales se volvió parte del día a día para sostener el nivel de ventas.

Otro fenómeno que se profundiza es el desplazamiento hacia proteínas más económicas. El consumo de carne porcina viene creciendo debido a la diferencia de precios respecto de la carne vacuna, mientras que también se observa una mayor demanda de cortes más accesibles o preparados para milanesas y comidas rendidoras.

Especialistas del sector explican que las subas responden a múltiples factores, entre ellos una oferta limitada de ganado, costos productivos elevados y un escenario internacional con precios en alza. En 2025, el valor de la carne vacuna aumentó por encima del promedio de la inflación, impulsado por la menor disponibilidad de hacienda y la mejora de los valores internacionales.

En paralelo, el impacto de estos incrementos no solo se refleja en el consumo doméstico sino también en la evolución de la inflación. Las carnes y derivados suelen tener una fuerte incidencia en el índice general de precios debido a su peso dentro del gasto alimentario de los hogares.

A pesar de algunos indicios de recuperación en el consumo durante el último año, entidades del sector advierten que el nivel actual todavía se mantiene por debajo de períodos anteriores, lo que refleja la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos frente a la dinámica de los precios. La combinación entre aumentos recurrentes y salarios rezagados continúa redefiniendo la relación histórica entre los argentinos y uno de sus alimentos más tradicionales.

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