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Jubilaciones mínimas en retroceso: una pérdida sostenida del poder adquisitivo

La combinación de inflación, bonos congelados y ajustes con rezago empuja a los adultos mayores al límite de la pobreza

El ingreso de quienes perciben la jubilación mínima atraviesa un deterioro persistente desde el inicio del actual gobierno. Según estimaciones privadas, este haber acumuló una caída real del 7,3 por ciento desde la asunción de Javier Milei, en un contexto de inflación elevada, actualizaciones tardías y un bono extraordinario que permanece sin cambios desde hace casi un año.

En febrero, el haber mínimo se ubicará en 359.219,42 pesos. Con el bono adicional de 70.000 pesos —que no se modifica desde marzo de 2024— el ingreso total alcanzará los 429.219,42 pesos. Sin embargo, este monto queda por debajo del valor estimado de la Canasta Básica que marca la línea de pobreza, que rondaría los 440.000 pesos si se mantiene la inflación de los últimos meses.

Si bien se reconoce que los adultos mayores tienen patrones de consumo distintos, una medición por adulto equivalente ubica la Canasta Básica en torno a los 320.000 pesos. Aun bajo este criterio, los jubilados que cobran la mínima apenas logran mantenerse por encima del umbral de pobreza, con un margen cada vez más reducido.

Desde abril de 2024, las jubilaciones se ajustan según la inflación medida por el Indec, pero con dos meses de retraso. Esto implica que los incrementos siempre reflejan índices más bajos que los precios vigentes al momento del cobro. En febrero, por ejemplo, el aumento fue del 2,84 por ciento, correspondiente a la inflación de diciembre.

El congelamiento del bono tiene un impacto clave en el ingreso total. Para quienes cobran la mínima más ese refuerzo, la mejora efectiva en febrero será de apenas 2,3 por ciento. La situación es similar para los jubilados que superan el haber mínimo pero reciben una porción proporcional del bono para alcanzar el tope establecido.

De acuerdo con datos de CP Consultora, las jubilaciones registraron caídas reales durante cinco meses consecutivos hasta noviembre. En ese mes, la mínima perdió un 0,8 por ciento en términos reales, explicada principalmente por la licuación del bono. Desde junio, la baja acumulada fue del 3,1 por ciento. En el caso de las jubilaciones medias y altas, la contracción fue del 0,4 por ciento, impulsada por la aceleración inflacionaria.

El impacto alcanza a una mayoría: alrededor del 60 por ciento de los jubilados del país perciben la jubilación mínima. La pérdida de ingresos, por lo tanto, no es un fenómeno aislado sino una realidad extendida entre los adultos mayores, que enfrentan mayores dificultades para cubrir gastos esenciales como alimentos, medicamentos y servicios básicos.

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