Icono del sitio El Nacional de Matanza

El sistema ligado a Israel y al Mossad que clasifica personas como posibles terroristas y que el gobierno de Milei podría implementar en Argentina

Las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei reavivaron la discusión sobre una posible incorporación de tecnologías de vigilancia avanzada. En el centro del debate aparece Palantir Technologies, una firma con vínculos con agencias de inteligencia de Estados Unidos e Israel, cuyo software permite puntuar a individuos según su probabilidad de convertirse en una amenaza.

Los recientes cambios normativos en el sistema de inteligencia argentino encendieron alertas entre especialistas en derechos civiles y protección de datos. La ampliación de facultades de los organismos de inteligencia y el debilitamiento de ciertos resguardos legales podrían habilitar el uso de herramientas tecnológicas de vigilancia masiva similares a las ya utilizadas en otros países.

En ese marco, el nombre de Palantir Technologies comenzó a circular con fuerza. Se trata de una de las empresas más influyentes a nivel global en análisis de datos e inteligencia predictiva. Sus plataformas están diseñadas para integrar información de múltiples fuentes y construir perfiles detallados de personas, grupos sociales y organizaciones.

El sistema no se limita a investigar a personas sospechadas de delitos. Sus algoritmos permiten clasificar y puntuar a ciudadanos comunes, activistas sociales, militantes políticos, dirigentes sindicales, migrantes y comunidades enteras, evaluando su “probabilidad” de involucrarse en actividades consideradas peligrosas, como el terrorismo o la subversión.

Para ello, Palantir recopila y cruza datos personales sensibles: nombre, domicilio, número de documento, registros laborales y educativos. A esto se suman datos digitales, como correos electrónicos, llamadas telefónicas, movimientos migratorios, historial de viajes, geolocalización y actividad en redes sociales. El sistema también analiza vínculos familiares, relaciones afectivas, contactos laborales y redes de cercanía, construyendo mapas sociales detallados.

Estos mecanismos se apoyan en plataformas como Gotham, orientada a agencias estatales, y Foundry, utilizada para procesar grandes volúmenes de información en tiempo real. El resultado es un modelo de vigilancia que no requiere pruebas concretas, sino que se basa en patrones estadísticos y asociaciones indirectas.

La preocupación crece ante la posibilidad de que estas herramientas se utilicen en el ámbito interno. La reestructuración de la ex SIDE y su mayor dependencia del Poder Ejecutivo, junto con un alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel, alimentan las sospechas sobre un posible desembarco de este tipo de tecnología en Argentina.

Salir de la versión móvil